Ayer el PSG ganó la final de la Champions League, su segundo título y de forma consecutiva. Un triunfo que por encima de un jugador en concreto, de una gran estrella, es fruto del trabajo del equipo y sobre todo de su entrenador.
Ya el año pasado cuando el PSG llegó a la final, antes incluso de ganar el título, se hizo viral un video de su entrenador Luis Enrique en el que explicaba en una entrevista las razones por las que había permitido la salida de Kylian Mbappé del equipo, capitán y jugador franquicia del club parisino, que además recalaría en uno de sus mayores rivales para conseguir el título. Ese video vuelve a repetirse una y otra vez porque es el triunfo de su decisión.
El PSG, después de haber intentado por todos los medios conseguir la Champions League, se convierte en uno de los pocos equipos capaces de repetir título cuando para muchos tiene “peor” plantilla que en épocas pasadas. Años en los que se ha dejado auténticas millonada en fichar a los mejores jugadores, en tener en su delantera a uno de los mejores tridentes del fútbol mundial, y aun así no conseguía su objetivo. Ahora no necesita comprar balones de oro, ahora los fabrica.
El mérito sin duda es de su entrenador, que desde el primer momento tomó la decisión de formar un EQUIPO, en el que ningún jugador brillara por encima de nadie ni se creyera imprescindible. Y quien no estuviera de acuerdo con ese pensamiento sobraba. Ahí fue donde tomó la decisión que uno de los mejores jugadores del mundo sobraba en esa idea, que muchos considerarían que estaba equivocado y lo criticarían, pero él ya había tomado una decisión. Hoy todo el mundo lo aclama, incluso aquellos que afirmaban que se equivocaría. Le ha salido bien, muy bien, como podía haberle salido mal, pero cuando crees firmemente en una decisión has seguir adelante, sin pensar en las consecuencias, sin pensar en el que dirán, sólo se equivocan quien toma una decisión.
El mismo caso le ocurrió a Luis Aragonés en la Selección Española. Él tomo la decisión de no seguir llamando a varios jugadores considerados “vacas sagradas” del equipo, y por encima de todos a Raúl González, capitán y estandarte de la selección. La historia de la selección en las últimas décadas había sido decepción tras decepción, y para cambiar esa historia Luis Aragonés tenía una idea de equipo y de juego en el que no entraba Raúl, que tampoco estaba en su mejor momento futbolístico precisamente. Pese a la presión mediática de todo un país, Luis se mantuvo firme y no convocó a Raúl no fue convocado en casi todos los partidos de clasificación para la Eurocopa 2008 ni para la lista final de dicho campeonato. El resultado final y la forma en la que se consiguió todos sabemos cuál fue. Luis tenía una idea y le salió bien, tan bien que fue la base la edad de oro del futbol español con un Mundial y otra Eurocopa de forma consecutiva.

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